El Private Equity como activo alternativo

El Private Equity frente al Search Fund 

Qué es un Search Fund (SF)

Un Search Fund es un marco colaborativo para la adquisición de proyectos o pequeñas empresas en el que inversores con vocación empresarial que se agrupan para identificar oportunidades en las que se pueda crear valor y para ello canalizan sus ahorros a través de sociedades mercantiles a las que dotan de profesionales con un buen curriculum a los que añaden su experiencia empresarial e inversora. 

Este modelo de inversión nació en Estados Unidos hace ya muchos años y ha crecido significativamente en todo el mundo y de forma incipiente en España. 

Los Search Fund se marcan dos tramos de inversión, uno primero con el que sufragar los gastos del equipo de búsqueda durante un plazo de al menos 2 años y un segundo para la formalización de la inversión y el seguimiento de ésta. 

Qué es el Private Equity (PE)

Es un marco de inversión a través de vehículos regulados, supervisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el que los inversores canalizan sus ahorros como inversión alternativa a las tradicionales, léanse inversiones en Renta Variable de sociedades cotizadas, Renta Fija u otras como las infraestructuras o energías renovables.  

El PE, a diferencia del SF, cuenta con la aprobación y seguridad al inversor que confiere la CNMV en tanto esta ha validado la aptitud, experiencia y honorabilidad del equipo gestor y la ausencia de conflictos de interés que puedan aflorar mientras que en un SF este último aspecto no está regulado ni supervisado formalmente. 

El dinamismo del Private Equity frente al SF

El PE cuenta con los vehículos de inversión a priori, por tanto, los plazos de inversión en el PE son más cortos que en el caso del SF que, una vez identificada y evaluada la oportunidad de inversión, tiene que conseguir los fondos para formalizarla y con frecuencia la transacción es abortada tras un periodo de al menos 2 años de trabajo de campo por no conseguirlos al no estar obligados los promotores del SF a formalizar los desembolsos que se requieran. 

El PE suele gestionar Fondos con un periodo de inversión de 5 años y otro adicional de 5 años para la desinversión (obligatorio). El SF tiene un periodo de identificación y evaluación entre 2 y 3 años y un periodo de inversión de otros 5 años a los que añadir, en su caso, otro periodo de desinversión (sin plazo concreto ni obligatorio). 

El target de inversión del Private Equity frente al SF

El objetivo de inversión del PE son compañías con cifras de negocio, normalmente a partir de 15 millones de euros lo que presupone que éstas tienen equipos directivos, sistemas de gestión y control, más de 30 empleados, auditadas, etc. es decir, compañías profesionalizadas y estructuradas. 

El objetivo de inversión del SF, por regla general, son compañías pequeñas en sus etapas iniciales o con pocos años de vida (Early Stage), con cifras de negocio entre 1 y 10 millones de euros, con una estructura directiva reducida o inexistente y que requieren de la implantación de sistemas de gestión y control además de necesidades de profesionalización de la Dirección. 

La gestión de los conflictos de interés en el PE y en el SF

El PE al estar regulado y supervisado tiene unos Códigos de Conducta y Ética que están reflejados en documentos formalizados y aprobados por el Organismo Supervisor (la CNMV) y por tanto las probabilidades de que afloren conflictos de interés entre los gestores, los inversores y las compañías en que invierten es muy reducido por no calificarlo de nulas.  

En el SF, al tratarse de un marco colaborativo de inversión, se establecen pactos de socios ad hoc que regulan con mayor o menor acierto los posibles conflictos de interés y que al ser fórmulas de negocio impulsadas por los inversores promotores, cada uno de los cuales tiene sus intereses particulares, pueden no ser las más adecuadas para evitarlos. 

La volatilidad del PE y del SF

El perfil de riesgo del PE y del SF viene marcado por el objetivo de inversión. En el caso del PE al tratarse de compañías maduras con un histórico acreditable su riesgo es menor (menos volatilidad) frente al SF cuyo foco es más de capital semilla o Venture Capital y por tanto compañías más pequeñas y con una historia empresarial más reducida, lo que a la postre se traduce en un mayor riesgo de pérdida. 

 Otro factor de riesgo que incide en la volatilidad es el hecho de que el SF tiene unos objetivos de desinversión más difusos pues depende de los inversores promotores en tanto que en el PE, es fundamental visualizar la salida de la inversión y por tanto sus objetivos están claramente definidos y marcados para cada vehículo de inversión (FCR, SCR, etc.) lo que contribuye a identificar el modo de monetizar la inversión, es decir, la desinversión (en tiempo y forma).